martes, 8 de diciembre de 2015

PAISAJE

En esta tarde de abril, lluviosa y triste, 
Camino por el parque, el mismo que te ve pasar y detenerte dejando que el suave sol del otoño acaricie tu rostro aspirando el aire con olor a pino, donde juegan los niños a esconderse, por donde pasa la extraña señora que es testigo de mis lagrimas, las mismas que jure jamás derramar, sin embargo, lo estoy haciendo porque estoy frente a vos y no puedes verme.
La señora me sigue mirando, los niños siguen escondidos, hoy no hay sol, solo el cielo derramando lagrimas que se confunden con las mías.
El paisaje de este otoño es tan extraño como imposible, estamos, sin saber si somos un reflejo del tiempo, no hay nadie, solo nosotros, que salimos a dar una vuelta en esta tarde gris perdida en alguna extraña dimensión, como si estuviera superpuesta con la otra realidad de un día común y soleado cubierto con los habitantes de la ciudad, sin embargo, estamos allí, en algún lugar de este paisaje paralelo al tuyo.
Mientras, deambulamos en el paisaje de lo desconocido, te veo caminar en el parque, en el mismo día soleado, dejando que el sol del otoño acaricie tu rostro, aspirando el aire con olor a pino, mas no puedes vernos, porque estamos…del otro lado del parque.

 


No hay comentarios:

Publicar un comentario