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viernes, 8 de marzo de 2019

LOS SEIS DIAS DEL ESCRITOR


Los seis días del Escritor
El clima no me acompañaba, hacia mucho frio, lloviznaba y el viento era insoportable. La idea era realizar en la casa un encuentro de escritores aficionados. De esa manera entre todos publicaríamos un libro. Tarea nada fácil, pero no imposible.
 Al ingresar note que el edificio además de ser demasiado antiguo, tenía demasiada humedad, las paredes estaban descascaradas, lo cual tendríamos un trabajo bastante importante antes de ponernos a escribir. En la planta baja había un amplio salón con hogar, el que seguramente usaríamos para nuestras reuniones. También estaba la cocina, un baño, un garaje. Arriba, una habitación con baño privado nos esperaba a cada uno de nosotros.
 Lugar suficiente para albergar a los seis talentos que nos disponíamos a derramar letras en lo que sería nuestro sueño, publicar un libro.
Quince días después nos instalamos. La primera noche estábamos concentrados en la escritura, cuando se corto la luz. Lo atribuimos al viento que no dejaba de soplar. Un par de velas nos acompañaron en nuestra tarea.
 A la mañana siguiente unos de nuestros compañeros, el alemán, amaneció descompuesto, su palidez impactaba, cuando lo toque estaba helado. Horas más tarde murió en el hospital. Aquél día nadie pudo poner ni una letra en el papel.
 El segundo día fue el francés, me estaba esperando con sus valijas en el salón. –No sé qué me pasa, pero no puedo estar aquí. La casa me ahoga.- Y se fue. Quedamos cuatro.
Fue aquella noche que sentí que alguien respiraba profundamente. Cada vez se escuchaba más cerca. Al salir al pasillo me pareció ver una sombra muy chiquita, que llegaba hasta la puerta del italiano y luego desaparecía.
 A la mañana siguiente del tercer día los gritos de mis compañeros me sacaron de la cama. El italiano se había tirado por la ventana de su dormitorio. Estaba muerto. En la mañana del cuarto día el español hiso sus maletas y se marcho.
Solo, quedamos dos. No sé de qué nacionalidad es. En realidad nunca habló, recién ahora me doy cuenta de eso. Se sienta frente al hogar y comienza a escribir.
 Continua lloviendo, el viento es cada vez más intenso. Ha quedado una persiana abierta y golpea contra la pared. Abro como puedo el vidrio para cerrarla, cuando lo veo. Esta allí en el patio de atrás, son sus zapatillas negras, solo sus zapatillas pegadas en el piso mojándose con la maldita lluvia. Tiene una sombra oscura y avanza hacia la casa, avanza hacia mí. Esta subiendo las escaleras, escucho sus pasos. Cada vez está más cerca, mas y mas.  Viene por mí. Golpea, golpea la puerta. Sus golpes son cada vez más fuertes. La puerta se abre. Allí esta, mi compañero misterioso, el que nunca hablo, diciéndome -¿Estás bien? Te escuche gritar- Y que le voy a decir, que vi un fantasma, no, no me creería. Solo le digo que fue una pesadilla y se va tranquilo. Mañana es el quinto día y todavía falta uno.
Amanece, siento algo extraño, comienzo a recorrer la casa, mi compañero no está, no hay rastros de él. No sé si llegaré al sexto día.
El tiempo pasó. Publiqué mi libro. Me convertí en el escritor más taquillero de los últimos tiempos. Me entregan el premio más importante de literatura. Alguien se hacerca, me da un sobre. En el cual dice lo siguiente, destino Suiza, una casa lo espera para escribir su próxima novela.

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