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jueves, 23 de julio de 2020

¿Donde esta John Shelton?


El Principio 
   John Shelton es una sombra oculta en la penumbra que huye tras haber estado escondido detrás de un biombo en el hospital de la ciudad de Linea, escuchando que es portador de un virus. La idea es deshacerse de él, tras experimentar y conseguir la cura en caso de que hubiera un brote, pero esto no podrá ser porque John Shelton ya no está, se lo trago la oscuridad de la noche. La enfermera entra en pánico, los médicos ordenan buscarlo en cada lugar del hospital, pero, es inútil.
 De donde venia John Shelton, quien era, que hacía allí, había ingresado por unas manchas en la piel. John Shelton era el único sobreviviente de la abandonada isla de Os, que limita con su vecina isla de Linea, separadas por un puente que las une.
Hace veinte años hubo una epidemia tan grande que contamino al mundo, muriendo millones de personas En Os no habría quedado ningún sobreviviente, al menos, eso parecía hasta hoy.
 Ahora la aparición de John Shelton se transformó en noticia y fue como un teléfono descompuesto Se lo había visto en varios lugares, ya sabían cómo era. Todos buscaban a Shelton, el ejercito y cada habitante de la isla, tanto así que tomaron a un joven con las características de él y quisieron lincharlo, las autoridades lo llevaron. El boca a boca de la gente confirmaba que tenía el virus y que había contagiado en pocas horas  a muchas personas, en el hospital había muertos y muchos en grave estado..

Las personas de Linea querían salir de la isla, pero, no les permitían entrar en el continente, el caos genero mucha violencia, entonces otros buscaban la montaña y la costa como había ocurrido en aquella época en todo el mundo.
 
El Final
Charles O’Donnell, si hubiera sabido que aquella mañana le iba a pasar todo aquello, seguramente se hubiera quedado en su casa armando las valijas para el también abandonar la ciudad.  Escritor, casado con una artista plástica, ambos parecen ser una familia feliz, si bien la frivolidad de ella y la ostentación de él hacen una pareja perfecta, no todo es lo que parece, los celos de ella y ese vacio en el alma que el siente desde algun tiempo lo han convertido en un ser que se replantea todo el tiempo su futuro.

 El escritor transitaba con su automóvil en busca de un amigo cuando vio el linchamiento, sintió que estaban todos enloqueciendo, el pobre chico era agredido por muchas personas, diciendo que era John Shelton, todo ocurrió muy rápido ante su mirada asombrada, inmediatamente llegaron las autoridades y se lo llevaron.
 Su amigo Farrell un afamado actor no hacía más que enviarle mensajes diciéndole que fuera a buscarlo al hospital, ya que debia ir a buscar allí a una persona, y su auto no andaba, sabia porque su amigo lo citaba allí, no se iría a ningún lado solo.

¡Pandemia! ¡Pandemia! gritaba una mujer en la parada de colectivo, en su último recorrido de aquella tragedia, llevando los últimos pasajeros de este a oeste desde sus trabajos a sus casas, sin saber si alguna vez volverían a él. En aquella mañana de abril la mujer señalaba a Rita Olé de padecer el virus y así vengarse de la bella joven cineasta que no había querido hacer una documental sobre su tragedia

O´Donell pasaba por allí en ese momento, en realidad estuvo en muchos lugares aquella mañana en que su transitar fue marcando su destino, el que hubiera cambiado de no habérsele roto el auto a Farrel, el,estaría viajando a su cabaña del bosque, lejos del caos. 
Vio la situación, toda la gente allí presente avanzaba hacia la pobre chica que retrocedía asustada cuando una vos le ¡dijo; –¡Sube!, _ era O’Donnell que lo vio todo, cargo a la chica y la llevo con el
 -Tu eres la directora de cine, estabas en problemas  - a lo que la joven contesto - Esa mujer quería que hiciéramos un cortometraje por la forma en que viven en su barrio y como no pude lograrlo desde entonces me odia. me acosa.
Al llegar al Hospital O’Donnell se baja  en busca de Farrel, al dirigirse al ingreso ve a una mujer mayor, de aspecto pequeño, llorando, pedía por su hijo, -No puede ingresar señora, usted está en riesgo – decía un hombre joven de la seguridad del lugar, a lo que la mujer le respondía - Pero es mi hijo, el está muy grave y necesita de su madre , que es más importante que eso, que puede importar la vida de una vieja como yo.
Al oír esto O’Donnell se conmueve, le pregunta que le paso a su hijo y ante la negativa de la guardia comienza una discusión, Rita baja del auto y se suma a la disputa. Es entonces cuando le dicen que la persona que esta allí es John Sheton y no es el hijo de la mujer.
La anciana dice que eso no es verdad, que el que esta allí es su hijo, al que quisieron linchar.

Mientras esto sucedía, dentro del hospital se encontraban reunidos los médicos a los que habían acordado decir que tenían al hombre tan buscado, para evitar más complicaciones. Ya que habían recibido amenaza de que sería bombardeada la isla sino aparecía Shelton.

-Esto es muy simple señores, encontramos a Shelton y lo creerán, nos amenazaron .-dijo uno de ellos.
Todos los médicos tras haber terminado la reunión salieron del edificio, uno de ellos el más joven se encontró con O’Donnell y las dos mujeres. Los dos hombres se conocían ya que el medico era amigo de Farrel, el actor que llegaba en ese momento a buscarlo, lamentándose que su auto lo había dejado en mitad del camino y que no conseguía nadie que lo alcanzara.
-¿Tu amigo no tiene auto? -le dijo el escritor muy molesto a su amigo
-¡No! No lo tiene, lamento haberte hecho venir hasta aquí -respondió muy enojado Farrel
O’Donnell y Rita suben al auto, la chica le dice.
- Se comenta que ellos son pareja, eso sería el final de la carrera de Farrell
- Tu no dirás nada de lo que viste
-A mí lo que me preocupa es esa pobre anciana
-¡Y que podemos hacer!
-Quizás el amigo de Farrel pueda ayudarnos.
-¡Pero como!  - dijo el escritor asombrado.
-Debemos sacar a su hijo, si no hablamos
-¡Te has vuelto loca!
-Y que podemos perder, somos protagonistas de una historia que no sabemos cómo va a terminar, por lo menos hagamos algo bueno por esa mujer y su hijo
Y es así como O’Donnell habla con ambos hombres, pero el medico no parece estar de acuerdo, Rita hace una advertencia entonces Farrel indignado se va con su amigo caminando tras mandarlos al infierno.
Dejan a la anciana en el auto, e ingresan al hospital,
O’Donnell jamás pensó encontrarse en aquel lugar donde no había nadie, caminan por largos pasillos desolados. El silencio es testimonio de que esta deshabitado, de pronto como un fantasma apareciendo de la nada, ven un enfermero que va subiendo las escaleras, lo siguen lentamente con temor a que los descubra, este finalmente se pierde tras una puerta que no pueden abrir. El lugar esta abandonado, buscan en las habitaciones, el joven no está, solo les queda una puerta, pero el único que podrá decirles la verdad es el medico amigo de Farrel
-¡Que es esto! - dice el escritor perturbado- No entiendo que esta pasando.
- No hay enfermos, ni muertos, ni medicos. Somos testigos de un espanto.
Al salir despues de un buen rato de haber recorrido todo el hospital, notan que ni los guardias quedan.
Solo  la anciana permanece en el lugar, como si hubiera depositado todas sus esperanzas en ellos.
-Tranquila señora, vamos a encontrar a su hijo -dijo Rita
-Solo confíe en nosotros no la dejaremos sola, Farrel a esta hora debe estar camino a la playa.
 
 Al rato O’Donnell tuvo que enfrentarse a su esposa. Era poco lo que gritaba al encontrarse con semejante situación
-Estas jugando al héroe, crees que eres uno los personajes de tus novelas. - fue algunas de las cosas que dijo.
-Me hubiera gustado ser uno de ellos. – contesto resignado
El silencio devora la ruta en busca de Farrel, estaría muy cerca de llegar a su mansion de la playa, lo supieron cuando pasaron por su casa y ya no había nadie, seguramente el su amigo y su esposa millonaria estarían lejos de allí.
Margaret O’Donnell echa chispas, frunce la nariz como si sus acompañantes olieran feo, es que su glamorosa vida es tan artificial que no hay lugar para nada humano, ni aromas que no fueran del perfume más caro que ella pudiera usar, ni siquiera su cuerpo parecía ser real.
- ¿Como se llama señora?- pregunto Rita Olé, a la anciana.
- Carmen.- respondio la mujer
- ¿Tiene esposo?
-  Mi hijo y yo estamos solos, trabajamos de lo que podemos
- ¿Que cree que paso con su hijo?
- Decían que era ese chico que andan buscando
-John Shelton- dijo O’Donnell


Al llegar la noche encuentran una casa en el camino con sus luces encendidas, deciden bajar allí para descansar, y esperar el amanecer, caminar un poco, fumar, tomar agua. O’Donnell sube las escaleras que lo llevan a la casa, una mujer lo recibe

-Bienvenido -le dice esta- te explico, esta no es nuestra casa, así que puedes quedarte también, tienes derecho, solo estamos de paso, sus dueños quizás lograron pasar al continente o quizás estaban allí y no pudieron regresar, yo que se, te digo esto porque he visto que no hace mucho han estado aqui, creo que esta es una casa para vacaciones, pero pasa no te quedes allí.
-No estoy solo
-Yo tampoco, mira somos seis, anda ve y diles que pasen.

El silencio que producen aquellas nueve personas ( Margaret no quiso entrar) en la sala es interrumpido por el televisor; -Todo está controlado - decían -Shelton murió.

-Tranquila no creas lo que dice -O’Donnell a la anciana
-Están mintiendo- dijo Rita- no están trasmitiendo del hospital, es un simulacro, el hospital esta vacío, nosotros estuvimos allí
- ¿Quién eres?-pregunto la mujer que lideraba el grupo, a la anciana.
-Soy la madre del chico que lincharon, me dijeron en el hospital que mi hijo no estaba allí, que el que estaba era John Shelton
-¿Me estás diciendo vieja que te robaron a tu hijo para hacerlo pasar por un posible infectado?
-Shelton sigue entre nosotros- dijo O’Donnell
- ¿Y el hijo de esta donde esta?
-No lo sabemos. .contesto Rita
- ¿Y ustedes creen que lo van a encontrar?
-¡No lo sabemos! - O’Donnell cerro así aquel tema
-Nadie sabe lo que va a pasar- finalizò Rita

Margaret  se encuentra en la galería, su esposo al notar su ausencia se le acerca.
-Podrás escribir la mejor novela de tu vida con todos estos personajes.
Calo hondo la expresion de la mujer, -¡Porque tenemos que ir en busca del hijo de esa vieja! Quiero irme a mi casa ahora, No aguanto mas, fueron algunas de las cosas que escupio la tilinga de Margaret.
-No me gusta hacer este camino de noche - Es lo unico que dice el escritor cuando es interrumpido por la mujer que lidera el grupo.

-¡Vengan todos,!¡Vengan!.-
Todos sorprendidos escucharon
-Miren lo que encontré, una caja fuerte
- ¡Estas locas si piensas abrirla! -dice uno de los hombres
- ¡Solo esto nos faltaba! -expreso Margaret
- ¡Que quieres hacer? - pregunto Charles- ¡No estarás pensando!
-¡Y porque no! Le daría una parte a la anciana para que encuentre a su hijo, el resto lo repartimos entre nosotros, lo vamos a necesitar. Aquí no hay nadie, no se dan cuenta, todo termino, nadie vendrá a buscar lo que encontremos en esa caja, pero a nosotros si nos hara falta. Aqui la honestidad no cuenta, es quien llega primero. Es como el agua que sale de estas canillas, como los alimentos que encontramos, el wiski, el techo, todo es útil.
-¡A si debe estar vacía! -dijo uno de los hombres- Para que tanto problema
-¡Ábrela dijo Rita!, Yo no quiero nada, pero sí creo que tienes razón.
-Está bien dijo Charles, yo no lo necesito, pero ustedes si.
Se hizo un suspenso impresionante mientras trataron de abrir la caja con las artimañas de la mujer, todos se miran sorprendidos
-Tranquilos, no soy lo que piensan, mi padre fue cerrajero, me crie entre cerraduras, el me enseño estos trucos, me decía, alguna vez te va servir, por la dudas que algún día te quedes encerrada. Era un genio con las cajas fuertes.
- Si claro – comento Margaret
Al rato la puertita se abrió, todos boquiabiertos se pusieron de pie, lentamente, se acercaron muy muy despacito y lo vieron, billetes de todos colores no cabían en la cajita.
-¡Bien ,a repartir! a repartir -dijo la mujer
Charles sonrió, entendió que aquello más que un robo era el no saber qué iba a pasar mañana, porque estaban todos a la deriva y aquel dinero, quizás nunca lo llegarían a usar.
Rita sale de la casa siguiendo a Charles
-Su esposa está molesta por todos esto, lo lamento
-Mi esposa no sabe lo que es la supervivencia, no tiene ni idea, acabamos de ver algo muy loco, lo que quiere decir que en estas situaciones se va improvisando minuto a minuto. ¿Que es lo correcto? Seguramente, sobrevivir es lo correcto.
La dama se había quedado dormida en el auto, quien la sacaba de allí, con lo enojada que estaba.
La mujer que lideraba casi le ordeno a O’Donnell que ocupara una de las habitaciones porque al día siguiente tenía que continuar viaje, a lo que el acepto con gusto porque estaba muy cansado.
-Tu mujer duerme en el auto, mira si será, pero tu báñate y come algo, tienes una habitación para ti y duerme, mañana el día será largo -y eso fue lo que hizo.
Pero antes que amaneciera O´Donell emprende el viaje. 
.
Farrel vive en una mansión en la playa que luce desafiante a la belleza del lugar, las aguas turquesas y las playas de arena blanca combinan con el diseño de la casa, Hasta que aparece en escena la millonaria esposa del actor atendiendolo por una de las ventanas, diciendo muy molesta, - Que haces Charles aquí, que quieres
-Quiero hablar con el medico amigo de tu marido
-¡No aquí no!
-Se que esta 
El medico bajo las escaleras, aunque la mujer no quería
-Dime que pasa
-Tu vistes al hijo de esta mujer
-Otra vez con eso, no no lo vi
-Pero tu estabas en una reunión
Y Si, pero no vi a ningún paciente
El hospital está abandonado, porque no me dices que hicieron con el chico
-Estuviste husmeando, ya veo. Mira yo no vi a nadie, es más ni siquiera sé si ingreso alguien, todos los médicos estaban allí, 
-Entonces que paso. Mira, seguimos a un enfermero, era el único que estaba allí, subió unas escaleras y se perdió tras una puerta imposible de abrir, que hay detrás de ella, tú lo sabes. Que hicieron con el chico que la gente lincho, lo llevaba una ambulancia al hospital, que le hicieron. Yo lo vi cuando se lo llevaban.
-Y yo que se, no conozco todo el hospital, haber no estarás pensando que pueda estar allí 
-Y porque no, que hablaron en esa reunión
-Mira O’Donnell, solo puedo decirte una cosa, todo esto, lo que está sucediendo no es lo que parece, mira a tu alrededor y te darás cuenta, observa detenidamente, y solo es una palabra la respuesta, no mas.
 
Salieron de allí en silencio. nadie hablo en el camino, ni siquiera la tilinga de  Margaret se quejo. O’Donnell detuvo el auto. observo el paisaje, miles de personas en las rutas en automóvil y otras caminando. Hacia dos días que transitaban.
-Observen, no parecen estar enfermos, más bien están asustados. Estamos yendo al sur, En el norte está la ciudad ,no queda nadie, también en el este y oeste pasa lo mismo, se fueron todos. Esto es toda la isla. Además, el hospital estaba vacío. No hay enfermos.
-¡Sugestion! dijo Rita
-Exactamente- dijo O’Donnell- Señora no podemos regresar a la ciudad para ver que hay detrás de esa puerta, se lo debo.
-No se preocupe, habrá una señal.- comento la anciana con resignacion
Continuaron el viaje hasta llegar a un desvio.

-Llegamos a la playa que nos llevara a nuestro hogar - dijo O’Donnell ,

-A qui me quedo yo -dijo la anciana
-¡No sabía que tu vivías aquí! -comento Rita asombrada - Creí que eras de la ciudad
-Aquí vivimos mi hijo y yo.
-Entonces esperalo aquí, seguro regresara a su hogar
-Eso espero
-Que hacían en la ciudad-pregunto curiosa Rita
Tras un silencio, la mujer contesto
-Habíamos ido al medico
La muchacha y O’Donnell se miraron
-El puente que une la isla de Os con la isla de Linea comienza a dejarse ver tras la niebla que lo cubre. 
Amanece lentamente,


sábado, 11 de julio de 2020

La leyenda del mosquito

Es Solo un Cuento de Humor

El Mosquito había llegado al pueblo de Levin, que por tan solo dos habitantes no había podido llegar a ser ciudad. El tema es que picaba y picaba el mosquito, a tal punto que se había empezado a convertir en un problema, la gente se sentía cansada, con fiebre, ya no podía ir a su trabajo, y lo peor fue que comenzaron a temer por sus vidas, curiosamente no encontraban el insecticida que lo matara. Al menos eso decían.
Nadie quería salir de sus casas por miedo al bicho, por lo tanto, cerraron el ingreso al pueblo. Solo podían acercarse los que traían alimentos, pero dejaban todo en la entrada, del otro lado del rio, y como nadie quería ingresar a Levin, allí los comerciantes retiraban la mercadería.
Los días transcurrían y la gente temía perder sus negocios, entonces apareció en escena Don Cosme. Le prestaba dinero a cambio de hipotecarle sus bienes y como no podían trabajar, no podían pagar,por lo tanto él se quedaría con todo.

Pero apareció otro personaje, como que era un tanto equivocada, veía las cosas al revés, por lo tanto, vivía al revés, en realidad no sabría cómo definirla, pero que era real lo era.
Les cuento, se lavaba las manos con los guantes puestos, usaba el tapa boca hasta para comer, creyó que la cuarentena era estar cuarenta días en cama, que terminaría cuando fuera el final de Elif, la novela turca de la que no se perdía capitulo, cuando supo que Elif había terminado el año anterior en Turquía quiso viajar a ese país, porque seguramente allí no estaría el mosquito, entonces se levantó de la cama y no podía caminar, estaba toda doblada, como chueca, y muy débil, tuvo que hacer muchos ejercicios para recuperar su estabilidad, cuando salió a la calle para comprar los pasajes la mandaron adentro,y como no sabía bien que hacer, descarto la posibilidad de viajar a Turquía,
Asi que se puso a leer novelas eróticas por internet, y creyó que hacer el amor era una receta afrodisiaca, y que lo afrodisiaco era un africano, y quiso viajar al África haber de que se trataba todo aquello. Pero cuando salió a la calle otra vez la mandaron adentro.
Mientras el caos reinaba en el pueblo, ella no sabía qué hacer con su vida,
Hasta que comenzó a leer  Cuentos en internet, y descubrio un personaje que se llamaba La Cenicienta y quiso conocerla, pero cómo hacerlo, creyo que podía estar en algún lugar de América, ya no tendría que cruzar el océano. Pero esta vez no iba hacer como otras que la cachaban y la mandaban adentro, no señor, esta vez iba hacer más astuta, entonces pensó y observo todo cuidadosamente.
Comenzó a pispear por la ventana, que o casualidad daba justo al rio y de allí se podía observar el puente.
Y se hizo la noche y de noche los puentes hablan, cuentan cosas, y ella lo supo,
Descubrió que había un viejo llamado Evelio al que dejaban pasar con un burro al otro lado del rio, por el puente, obvio, y de allí volvía cargado con leña. Como a las tres de la mañana, comenzó a seguirlo. ¿Porque a él sí' le dejaban pasar? se preguntó. Hasta que vio que al regresar entregaba algo en la verdulería a altas horas de la madrugada, tres golpecitos en la puerta y salía el verdulero.
Todo continuaba igual en el pueblo, obviamente la culpa era del mosquito.
Otra noche salió de su casa y sigilosamente escondiéndose en la oscuridad se acercó lo más que pudo al puente, allí podía escuchar, y ver. Y valla si escucho y vio.
De pronto mientras observaba asombrada todo lo que sus oídos percibían, una voz la hizo sobresaltar---¡Que estás haciendo allí!
Dio un grito ahogado, enfrente suyo lucia espantosa una anciana, toda chiquitita, arrugadita, feíta pero tan feíta que parecía una brujita, creyó que venía del más allá...
-Escuché, escuché, le dan la receta al verdulero para que cocine con los ingredientes. - hablaba rápido, rápido y bajito del susto que tenía- El viejo sale todas las noches con el burro. Y yo se lo quiero comprar.
- ¡Que tarada sos! Esa no es una cocina común. Estas en un pueblo tomado, o no te diste cuenta.
- ¡Como la casa tomada de Cortázar, la chica tejía y tejía!
- ¡Vos tendrías que hacer lo mismo, y no meterte en lo que no te importa!
- ¡Ese mosquito me tiene harta! Estoy cansada. ¡Estuve cuarenta días en cama! Ya está. Quise viajar y no me dejaron salir. - dijo casi gritando con todo su odio.
-Claro entiendo, a vos te parece que con tres grados bajo cero puede haber un mosquito picando a la gente del pueblo como si nada.
-No sé, yo mucho no entiendo
-Ya veo. ¿Y para que queres el burro?
-Para irme, me disfrazo del viejo y cruzo el puente
-Vení esta noche a esta misma hora. Trae plata. Ahora anda a tu casa.

Y así fue como terminó aquella noche, y se hizo el día, en total calma, en total silencio, y otra vez se hizo la noche y salió nuestra amiga, otra vez refugiándose en la oscuridad
Según lo convenido apareció la viejita
- ¿Como te llamas vos? - fue lo primero que le pregunto nuestra amiga...
-Me dicen la Reyna del sur, te suena.
- ¡La novela de Reverte! ¡Si la leí! –
- ¿Trajiste plata?
-Si acá tenés
Era mucho lo que habia en la bolsa, le brillaron los ojos a la vieja.
- ¡Pero estos son Australes!
-Me los dejo mi marido antes de morir, ¿Que no sirven?
-No tarada, los tendrías que haber gastado, que se yo
- ¿Y ahora que voy a hacer?
- No sé. No se me ocurre nada. Plata no tenés, y encima sos media cortada verde, estás loca vos
-Ayúdeme, yo me quiero ir de acá, pero necesito plata mucha plata, porque quiero hacer un viaje.
-No sé si te voy a ayudar. Plata, necesitas plata, y si con lo que acabo de ver estas en la ruina. -Pensó, pensó la viejita- Después de todo me caes bien. A ver, veni seguime.
Caminaron por la vereda del edificio que ocupaba toda la manzana, ingresaron por una puerta de madera, de color negro, arruinada, se encontraba bajo los árboles y apenas si se podía ver. Caminaron por un largo pasillo, muy oscuro, hasta llegar a una habitación donde habia una tapa en el piso, la anciana la levanto sin dificultad y la invito a ingresar por una escalera que daba a los sótanos, allí habia muchas mesas, y elementos de laboratorio.
- ¿Qué es esto? -Pregunto con un hilo de vos –¡Miles y miles de mosquitos! ¡Y larvas en una incubadora! -continuaba diciendo impactada, los ojos grandes y la vieja que la observaba
-Te dije que no hay mosquitos con temperaturas bajo cero. Estos son especiales, porque son los que yo he creado.
- ¡Entonces sos vos!
-Según como se lo mire.
- ¡Dominas a la gente con esto!
-Veo que no sos tan estúpida vos. Sos medio rara nada más.
- ¿Y qué quiere que haga?
-A nos vamos entendiendo. Vos querés salir, andar por el mundo y yo quiero dominar el mundo.
- ¿Quiere que yo los desparrame?
- ¡No te dije! No sos estúpida. Este es el comienzo, tu libertad, mucho dinero. Que me decís.
- ¡No de ninguna manera!
- ¿Estas seguras?
- ¡Jamás haría algo así! ¡No puedo! -giro varias veces sobre si misma, dando pequeños saltos, llevo sus manos a la cabeza, estaba espantada - ¡Me quiero ir de aquí!
-Está bien, puedes irte. Respeto tu decisión.
La anciana vio cómo se perdía en las escaleras. Una sonrisa macabra se dibujó en su boca.
- ¡Que tonta eres mujer! -balbuceo la vieja.
Pero como ella vivía al revés, salió por el otro lado, caminando por el pasillo que la llevo a la galería, allí pudo ver que el lugar era muy grande, que habia habitaciones con gente durmiendo, una cocina, un comedor, todo allí era diferente, enorme. Como no encontraba la salida, esperó.
De pronto, recordó que habia visto muchos mosquitos, - ¡Malditos! -dijo- los encontré, ellos son los culpables de que la gente está encerrada, sino que es lo que acabo de ver. ¡Hay que terminar con esto, yo los voy a liberar!
En la cocina habia visto un bidón con combustible y fue por él y allí enfilo para el sótano.
Levanto la tapa, descendió, allí estaban ellos, los culpables de tanta encerrona.
Roció todo, prendió un fosforo y comenzó el fuego.
- ¡Se hizo justicia! – dijo
Y regreso al patio
Allí comenzaron a ver el humo y todos corrían, - ¡Que raros son! – pensó –¿Que será todo esto?
Vio el tablero de entrada, colgaban unas llaves y provo, con una, con dos, con tres abrió el portón y todos comenzaron a salir por allí.
- ¿Salgan! ¡Salgan! Ya son libres, la cuarentena terminó, ya no hay más mosquitos, se murieron todos.
Varias personas la miraban con odio
- ¡Estos no son como los otro! -dijo
- ¿Qué hiciste? -preguntó uno de ellos
- ¡Solo mate los mosquitos que estaban en el sótano!
- ¡Aquello es el laboratorio! Y no son mosquitos.
-Así claro, que eran entonces. Yo no soy estúpida, eran los bichos esos que andan picando a la gente.
-Si no me digas -dijo uno de ellos
- ¡Pero si la vieja me dijo! Yo la vi, ella me llevo, la reina del sur
-Ella era una interna de aquí- comento la otra mujer
- ¡Era! ¿Una interna? ¡Ay, mi madre que vi! Que está pasando….
-Esto es un psiquiátrico, o no te has dado cuenta. ¿Quién eres?
- ¡Yo la vi a la vieja! ¡Y a los mosquitos también!
- ¿Quién es pregunto el hombre?
-Una que vive aquí acerca, es rara, hace todo al revés, no hay que preocuparse.
En medio del caos ingreso el viejito con el burro cargado de leña, el verdulero con mercadería.
- ¡Qué es esto! ¿Qué hacen estos aquí? Mejor me voy. Pero y la viejita ¿Abra sido un aviso? Yo la vi, hablé con ella, parecía real.
Comenzó a caminar hasta llegar al rio, siguió hablando sola, casi murmurando.
-Estos se creen que soy tarada, yo no me chupo el dedo., aquí hay gato encerrado, yo la vi, dicen que ya no está, yo no como vidrios, la reina del sur estaba aquí, y los otros los que salieron corriendo, eran medios raros, esos también, anda a saber... para mí son un invento humano.
Ya van a ver, volveré
No todo lo que parece puede llegar a ser.
Final del cuento
Estela.