jueves, 7 de junio de 2018

ELLA



ELLA
No me gustaba ir a tu casa, olía a muerte y soledad. Cuando todos invadieron la finca porque habías empeorado, no quise verte. En realidad no te conocía, solo sabía que existía la tía Ella. No sé porque te decían así, si era tu nombre o un apodo, nunca lo pregunte,no me interesaba.Sabía que tenías treinta y tres años, y que eras la ultima que quedaba de la dinastía.
Todos vivieron en la casona y fuistes enterrándolos uno por uno a los parientes viejos que habitaron sus paredes.Todos estaban al pendiente de tu salud.No sé si te querían. Creo que era porque les importaba lo que dejabas en herencia, que por cierto era bastante. Así que tus sobrinos, estábamos allí, esperando.A mi, no me gustaba ni estar cerca de tu habitación. El solo hecho de pensarte moribunda me daba mucha impresión. Así que dejaba a mi hermana mayor que se quedara allí y me iba atrás, al descampado que estaba pasando la arboleda que rodeaba la casa y allí ,me ponía a tomar cerveza y a jugar a las bochas con los hombres del lugar.
Así fueron pasando las tardes, noches y días. Todos iban a bañarse al rio y a tomar sol. El calor sofocante no daba para cuidar a una enferma, total que pasara lo que tuviera que pasar, y cada cual a seguir viviendo su vida, pero eso sí, cerca muy cerca de tu cama, no sea cosa, que se perdieran algo.
Fue aquella siesta en que se habían ido todos al rio, que hice todo al revés, me quedé. Estaba en el patio, y ante tanto silencio mire la casa y el pasillo largo que me llevaba a tu habitaciónCaminé sin darme cuenta. Mis pies me transportaban como por inercia a un lugar desconocido para mi, tanto, que de pronto mis manos se aferraron al picaporte de la puerta y allí estaba yo, en silencio, observándote.Jamás mis pupilas vieron un rostro tan bello, pese a las huellas que dejó tu enfermedad. Tus ojos me acariciaron y en la profundidad del azul de tu mirada me deje perder y el mundo dejo de existir para mí.
Me llamaste con tu vos quebrada que era apenas un susurro y me pediste que te llevara lejos de allí, que nos perdiéramos en la tarde y que te dejara descansar mirando el sol, bajo los árboles que costeaban el rio.
Te cargue en mis brazos y solos, sin testigos sentí la suavidad de tu piel. Tu fragilidad me hacía temblar, sabía que era tu tiempo de partir y que allí estaba yo para acompañarte en tu último viaje.
Curiosamente yo, quien no quiso saber de ti, era ahora tu fiel compañero llevándote a tu última morada. Montados en tu alazán hasta llegar al rio y allí ,dejándote caer en la tibia arena y los arboles siendo tu último refugio,me dijistes que se llevo la tarde tus sueños de abril,que te quedaste esperando que los vientos de primavera te cumplieran aquella promesa de amor que se esfumo con los años.
Te abrasé muy fuerte porque temblabas de frió, entonces, como al rato cerré tus ojos que se habían quedado mirando el sol.
Te fuiste una tarde de verano, allí donde quema las entrañas tu partida, libre de toda tristeza, ahora no hay amor, no hay espera, ni decepciones, ya no que nada
Después de aquello jamás volví a aquel lugar, tampoco vi mas a mi familia. No sé porque te recuerdo ahora en esta tarde de verano, en que el sol quema hasta el alma.
fin

jueves, 17 de mayo de 2018

REGRESO A SOCHIEGO

Resultado de imagen para imagenes de viajes Llego a Sochiego al caer la tarde, después de un largo viaje en tren desde la capital, atravesando primero la llanura para después internarnos en las sierras grandes.
Todavía es verano y las altas temperaturas duran algunas horas al caer el sol, recién en la madrugada se puede respirar un poco.
 Nadie duerme, nos hemos convertidos en noctámbulos en busca de un poco de fresco,  mientras esto ocurre la gente se reúne en la plaza, algún refresco que otro o salimos a caminar por la playa del lago, en el que a veces no es muy grato bañarse porque casi siempre esta helado,  aun a la hora de la siesta.
 Pero en Enero y de madrugada sus aguas están templadas. Muchos nos bañamos a esa hora, porque sus cálidas agua bajo la luna producen una extraña sensación, como la de hacer todo al revés, al menos así decía un viejo amigo mio. Todo cambia en verano, convirtiéndose en una villa muy particular.
Ayer por la mañana lo supe por Teresa, mi vecina, -Lo escuche en la radio, hoy temprano en las primeras noticias - me dijo - el coronel  a muerto.
Después una llamada me lo confirmaba.
Regresar a Sochiego era para mí  revivir el pasado, volver a mis raíces, a lo mío. Volver a respirar. Encontrarme allí  con mama, cómplice del buen humor de Pedro, después iban llegando de apoco los amigo, Julio, Devora, y todos los demás.
Todo estaba igual, nada había cambiado, la misma alegría, la misma esperanza. Siempre decía que no me iría jamás de aquí, que siempre estaría con mamá, que no había nacido la mujer que me mandara, sin embargo, llegaste vos y termine siguiéndote a la ciudad, donde empezó aquella sensación de ya no ser más el mismo, porque al principio todo era genial, y, estaba enamorado.
 Después cuando decidí hacer aquel viaje tras haber pasado tantos años, y vi que todo estaba como yo lo habia dejado,, volví a sentirme libre, como que había recuperado mi identidad.
De no haber sido por la muerte del coronel no sé si habría vuelto, total para que venir al paraíso si después tengo que regresar a la rutina asfixiante de todos los días en la ciudad que me ahoga, tanto como lo haces vos, con tu manera de ser posesiva  y dominante. Y pensar que eso fue lo que me atrajo de vos, y eso fue lo que me alejo, porque ahora estoy con vos, y a la vez no estoy, en realidad  me quede en Sochiego aquella vez que regrese después de tanto tiempo en que  estuve con mamá y los chicos ,como antes.
Ahora vine por el coronel, si no, no  sé si lo hubiera hecho. No sé si vas a venir, no creo que te interese, seguramente me vas a llamar para que apure mi regreso.
-Ya es hora -  me dice mamá mientras me observo en el espejo del que fuera mi habitación, en realidad lo sigue siendo porque nunca nadie la ocupo, está allí esperando siempre mi regreso, tal cual yo la deje y esto me produce aun mas esta sensación de que yo todavía no me fui, me quede aquí  porque aquí está mi identidad, la que no se puede cambiar por un metejón con una mujer. Uno es quien es, y por más que cambie el rumbo a la larga uno siempre vuelve a retomar el camino abandonado y al que eso no le pase seguramente tendrá la sensación de no saber que le sucede, como si le faltara algo.
Por eso el coronel y yo nos parecemos tanto, él como yo una vez se fue en busca de un sueño, el ejercito, y encima su familia lo apoyo y se había convertido en el orgullo de ellos y de la villa y de un país.
Aunque con los años empezó a sentir esa cosita que te empieza a hacer cosquilla en algún lugar del alma y que no sabes que es. Fue cuando regreso después de tanto tiempo y volvió a sus cosas simples, a las que lo fueron marcando. Después nos cruzamos de casualidad. Pero el destino es sabio, fue cuando yo estaba con todo el entusiasmo de irme, me dijo que lo pensara, que él había regresado y solo encontró restos de lo que alguna vez tuvo, aquellas cosas que perdió para siempre, como a Sara su novia, a la que encontró casada y con hijos. Se reía porque decía que creyó que la iba a encontrar soltera. A los que éramos niños nos encontró crecidos y a otros no los reconocía por lo viejo que estaban y ni hablar de los que murieron. Entonces yo no le creí, tan solo sonreí y seguí mi camino, el mismo que después me trajo de regreso para darme cuenta.
 El coronel lamento mucho haberse ido así de aquella manera, porque el jamás regreso, fueron muchos los honores que recibió que se olvido de ser, y eso, a la larga aparece.
El coronel y yo tuvimos una, la larga e inmensa amistad que cultivamos durante tanto tiempo, la que nos permitió saber que los dos nos habíamos equivocado.
Ahora vienen los honores para su despedida final, todo un pueblo está de pie,  expectante. Pero yo se que él no necesita nada de eso, el está aquí hace mucho tiempo, en realidad creo que nunca se fue de Sochiego, porque al igual que yo, todo aquel que se baña en las tibias aguas  del lago en una larga noche de verano, tarde o temprano  regresa.
Fin

martes, 15 de mayo de 2018

RELATOS DE MI ABUELA capitulo 6 el final

 A los días la joven amaneció tiesa, dicen que fue la muerte del sueño, aunque para mí la hicieron abortar, entre la perra de Catalina y las otras dos. Aprovecharon que Edith se quedo dormida, y le dieron de tomar yuyos y valla a saber que más le hicieron. El tema que la parienta se murió, un prima lejana que es medica les hiso el certificado de defunción, eso lo supe después de un tiempo. Y aquí no paso nada.
Edith se quedo unos días más, no dijo nada de lo sucedido. Nosotros no sabíamos como preguntarle, . Un dia en el que paseábamos por el campo, ella le prometió a Miguel que se lo va a llevar a Paris. Muy pronto realizara ese viaje, sabe cuál es su condición por lo tanto lo comprende. Ella es lo único parecido a la cordura que tiene este lugar.
Dicen que Edith se quedo soltera porque también tiene su historia, parece que andaba siempre de acá para allá con Claudio, su hermano gemelo. Desde chiquitos eran inseparables, hasta que llegaron a la adolescencia y quien pudo haberlos separado tras hablar con sus padres, la malvada de Catalina. Dijo entonces que no era un amor de hermanos, que había algo mas entre ellos.Pero ahora me parece que Edith se va a Paris, para encontrarse con el, porque allá es donde lo mandaron, hace veinte años.
La maldita de Catalina se fue a llevar el cuerpo de Margarita a la ciudad y Edith se marcho después de unos días con la promesa de buscar a Miguel.
 Mi primo Miguel se quedo con las ganas de conocer Paris, misteriosamente la tía Edith desapareció.
Después de un tiempo y consternados por lo de Edith le saque la conversación a Margot por lo de la prima Margarita que se murió, le pregunte sin reparos si aquello fue un aborto.
-Así es-me dice Margot la más vieja de las dos-al menos se lo hubieran dejado tener como hiso hace muchos años una familia amiga nuestra que vivía en Francia .Mandaron a su hija durante un año, supuestamente a conocer América. Se instalo en esta casa. Si las paredes hablaran, tienen tantas historias que contar. La cosa fue que la francesita ,una rubia hermosa estaba embarazada de un señor casado, para eso la enviaron, para que tuviera al niño. Después se volvió a Paris y al niño lo dieron en adopción, a quien no sabemos, seguramente fue pasando de mano en mano hasta su destino final. - La tía Margot se hace la boludita pero tiene mucho que ver en todo, bastante arpía es también.
-Tía Margarita se murió, eso es un crimen –le dije espantada, al ver tanta paz en su alma.
-Según como se lo mire, según mi niña – me contesto así y se fue muy tranquila.
La última vez que hable con Miguel la recuerdo bien,
-Sabes, dicen que a esta familia cuando van naciendo le ponen escarpines negros, porque está llena de tragedias y el día que yo nací me los pusieron, porque la naturaleza me jugó una mala pasada. Dime tú como me ves.
-Yo te quiero primo, te quiero mucho –le decía entonces- simplemente disfruto de tu amistad, no puedo verte de otra manera que no sea la de un amigo.
-Cuando pasen los años, llévame contigo a la ciudad, ya que la tía Edith no pudo, dicen que allá la gente como yo puede vivir mejor.
Se siente tan fuerte cuando una persona nos pide que lo llevemos con nosotros, es señal de que la está pasando muy mal.
Entonces yo le prometí  lo que no pude cumplir porque cuando llego el día de ir a buscarlo- ya me había recibido de médica- me avisaron que los dos habían desaparecido y también se rumoreaba que se habían quitado la vida arrojándose del cerro más alto a un precipicio, pero sus cuerpos jamás fueron encontrados. No aguantaron más las humillaciones y tomaron esta decisión después de la tremenda paliza que les dio el tío julio cuando los descubrió.
Así pasaron los años, después de estos sucesos no volví mas a la mansión. Quedara este y otros relato guardados para mi descendencia. Describiendo una parte de una época donde se hiso tanto mal cuidando las apariencias.
Fui médica en el pueblo durante toda mi vida. Me case, tuve una hija y se fueron a vivir a la ciudad.
 Tiempo después me entere que nadie quedaba en la mansión, era solo una tapera.
Supe y lo comento, total el tiempo paso, esto alguien me lo comento muy secretamente, que los vieron a los tres caminando por Paris, a la tía Edith y los primos Miguel y Javier, creo además haber escuchado que había alguien más con ellos.   
Final del relato
Este es el relato de mi abuela el que sintetiza un poco a la familia como era. La señora que me acompaña en esta búsqueda del pasado dentro del baúl, esta fascinada con lo que ve y lo que relato. También ella está leyendo algo, le llama la atención y me dice- Hay mucho más, mire lea lo que dice aquí,  por las fechas y los acontecimientos pareciera que Claudio  era hijo  de la francesita, la que mandaron a parir a la mansión para tapar el escándalo, quiere decir que su hermano no era tal, quizás lo supieron y pudieron encontrarse.
-Puede ser, aunque siempre se dijo que era hijo de la tía Berta y su hermana gemela Edith, el tema en cuestión, por las fechas la francesita y la tía Berta parieron en la misma semana, y armaron todo  de antemano todo.
-Así es muchacha, seguro su abuela, ato cabos y llego a esa conclusión.
-Se lo habrá podido decir
-Vaya uno a saber, pero hubiera sido lindo que esos dos se hubieran podido liberar de esa esclavitud.
-Seguramente la tía Catalina nunca supo la verdad.
- Pareciera que no, lo hicieron a espaldas de ella seguramente.
-Entonces su padre y Miguel seguirían siendo los únicos hombres de la familia.
-Eso parece, aunque ahora tengo dudas, bueno, creo que la esfinge me está perturbando.
-Las cosas se dieron así.
-¡Escarpines negros! valla titulo que le puso mi abuela a sus relatos, quizás por lo que se decía de la familia y no era más que la descripción de una época donde la hipocresía y las apariencias estaban a la orden del día, niños que no llegaron a nacer, niños regalados, amores prohibidos, servidumbre humana.
-Los relatos de mi abuela son tan apasionantes, como para hacer una novela. Trato de imaginar la mansión cuando recién la inauguraron y después cuando fue decayendo hasta quedar en ruinas, me impresiona mucho todo esto. Por allí algunos dicen que a la malvada de la tía Catalina un rayo la partió en dos.
-Es el paso del tiempo –me dice ella- por aquí pasaron muchos años de historia, es mejor no sacar cuentas. En los sótanos quedaron muchas cosas. ¿Quiere que bajemos?
-Quizas regrese algun dia.Pero ahora no.
 Vuelvo a la ciudad, llevándome el inmenso baúl, con los escritos, fotos que son increíbles, y muchas, muchas cosas más que dan testimonio de una época bellísima, más allá de las miserias humanas.
 Queda en el camino la única testigo de tantas vidas, me detengo ante ella y la observo por última vez, la esfinge sigue erguida, inmortal, desafiando el tiempo y la historia, única testigo de todo lo que paso por este suelo, solo eso, no es más que una mole de piedra, todo lo demás es puro cuento.
Bueno, aunque queda pendiente bajar a los sótanos, eso, si decido regresar alguna vez.
Será entonces que habría una continuación, ahora solo me queda decir, hasta siempre.
fin

RELATOS DE MI ABUELA relato cinco

De tanto en tanto venían algunos a lavar sus miserias. Solo les quedaba el recuerdo de las buenas épocas, que según me contaban y ya lo explique en otros relatos, brilló todo el glamur de la alta sociedad.
 Los campos producían a rabiar lo que buscaras, trigo y animales por doquier. Después todo fue apagándose lentamente, quizás por los problemas familiares, los pocos hombres que tuvo la familia se fueron y solo quedaron estas dos mujeres.
Como habrán notado es una familia de mujeres, mi padre y Claudio, fueron la excepción y Miguel, bueno eso está en duda, esto fue el comentario de los lugareños, decían que la esfinge tenía algo que ver, ya que solo nacían hembras, que era el fantasma de Sofía que vivía en la estatua, al punto tal que se comentaba que mi padre y Claudio eran adoptados y Miguel una broma de la esfinge.
Mi padre se enojo y renuncio a todo porque le prohibían que se viera con mi madre, que era una Iturralde. Entonces se fue con ella y ocupaban una pequeña parte de tierra que mi abuelo materno le había regalado. De todas maneras compartía trabajos con el tío Julio que pese a todo lo quería a mi papa y lo respetaba. Dicen que cuando sus padres se opusieron al noviazgo con mi mama, el tío Julio los ayudaba para que se vieran, yo no lo puedo creer, trato de imaginarlo ayudándolos, pero así fue
Es muy diferente la casa del tío Julio, por las noches fogata y guitarreada antes de dormir, el odioso no les dice nada, al igual que el baile mensual en los galpones, para distraer a la peonada dice él.
No pertenezco a ninguna de las dos familias, gracias a Dios vivo con las monjitas y eso hace que sea neutral.
Suelo ir a la mansión y mis tías Eva y Margot, unas cincuentonas que parecen tener más años por lo arruinadas que están, me cuentan historias de la familia.
Trato de imaginar las mujeres de la época con esos vestidos largos, llenos de puntillas, arrastrando toda la tierra y la mugre del piso, como en las películas que se las veían tan impecables como si siempre estuvieran recién bañadas.
Una mañana llego la tía Catalina, vive en la ciudad. Es más vieja que la injusticia y mala como una cascabel. Llegó con la joven Margarita, que llora y llora todo el tiempo. No entiendo bien porque, pero de una cosa estoy segura, la pobre me parece que está embarazada, 
 Llego la tía Edith, ella también tiene su historia, pero a diferencia de Catalina es mas buena que el pan.Si supieran lo linda que es, una rubia de treinta y seis años, ojos claros y un cuerpo que para que te cuento. Lo tiene loco al tío Julio, cada vez que la ve se le ponen los ojos chiquititos y le arrastra el ala, pero ella se hace la tonta.

La Tía Edith, discute con las otras. Parece que quieren hacer algo y ella no las deja. Es un lio en la mansión, trato de saber más pero no puedo.
continuara

lunes, 14 de mayo de 2018

RELATOS DE MI ABUELA relato 4

Muchos años después
Los siguientes relatos fueron escritos por mi abuela en tiempo presente.
El tío julio despreciaba la comida de la tía Rosa cada vez que se sentaba en la mesa, una cantidad de palabras humillantes se desprendían de su boca haciendo referencia al último plato cocinado por ella.
Con el tiempo se ve que la tía se canso porque una vez se marcho y no la vimos mas. Supimos que estaba trabajando en la ciudad, en la casa de un millonario que se deleitaba con sus comidas.
El inmundo del tío Julio era despectivo con la gente y se la había agarrado con la pobre mujer, la tenia de punto, hasta que se fue, y eso, no le gusto, porque nadie lo podía dejar a menos que el decidiera lo contrario.
Pero la vida le tenía reservada una sorpresa. Una de esas que le dieron donde más le puede doler a un soberbio como él, bien en el centro de su alma. Su hijo mayor el que llevaba el apellido le salió raro, así decían. Muchos lo disfrutaban, aunque para el muchacho seguro que no era nada bueno porque el día que se enterara, iba arder Troya.
Yo por aquella época vivía en la ciudad. Las monjas me habían dado hospedaje en el convento de la capital para que pudiera ir a la universidad a estudiar medicina.  
Al tío julio, hermano de mi mama no le gustaba la idea, decía que yo tenía que quedarme en el campo, que las mujeres nacieron para servirles a los hombres, que yo hacía falta para atenderlos, que tanto estudio. Pero mi papa se opuso a sus ideas. Al viejo no le quedo más que aceptar, después de todo mi padre era de otra familia.
La mansión se encontraba enfrente de los campos de la familia de mi madre, o sea donde lidera el tío julio. Estaba bastante abandonada, habitada por dos tías solteronas con olor a humedad y leña. Mi primo Miguel hijo de Sara, es el único que se quedo viviendo con las tías, el también es raro, dicen que tiene amores con Javier, el hijo del tío Julio. Pero a él se le nota más, es una niña, el otro lo disimula bastante bien, se lo ve bien machito.

continuará
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domingo, 13 de mayo de 2018

RELATOS DE MI ABUELA relato 3

Así pasaron veinticinco años, hasta que un día la hierba prendió nuevamente y los campos se tiñeron de verde.
Fue en la primavera que llego Margaret hija de Laura Miller y Julio Iturralde, junto a su esposo y sus pequeñas hijas Francisca y Berta.
Nuevamente la mansión cobro todo su brillo y esplendor. Volvió hacer lo que en otras épocas, producía riquezas y daba trabajo a mucha gente.
Los problemas no tardaron en aparecer ya que Margaret era sobrina de aquellos seis hermanos que quedaron embroncados junto a su madre por la unión de los jóvenes, que se fueron y no se supo más de ellos.
La anciana vecina se fue de este mundo esperando el regreso de su hijo que jamás se produjo.
Dos de ellos, ya mayores por cierto, la encontraron una mañana en el pueblo, cuando a esta y a la pequeña Francisca la vieron salir del médico. Alguien les dijo quien era y no tardaron en presentarse.
Al hablar con ella se dieron cuenta que había pasado mucho tiempo, como para que hubiera todavía viejos rencores. Además la muchacha y la niña estaban ajenas a todo lo sucedido.
Supieron que su hermano y su cuñada habían muerto en un accidente, la joven Margaret se emociono al verlos y dicen que hubo un abrazo con sus tíos que las personas que pasaban no dejaron de lagrimear.
Así fue como las dos familias comenzaron a visitarse y vivieron en armonía durante mucho tiempo.
Algo había en aquella mansión que la gente no podía ser feliz, Margaret enfermo, a medida que pasaba el tiempo estaba cada vez peor, su esposo era un hombre bueno y compañero, estaba todo el tiempo a su lado.
 Sufrió dos años, viajaba a hospitales donde le hacían curaciones, luego regresaba porque el clima de allí era bueno, pero ella no mejoraba.
Berta y Francisca veían sufrir a su madre, los Iturralde la llevaban con ellos para que las niñas se distrajeran, además que estaban al lado del matrimonio todo el tiempo.
 Margaret se fue una noche dejando a su esposo y a sus hijas demasiados solos, los que tendrían que aprender a vivir sin ella.
Dicen por allí, que aquella noche hubo una tormenta tan fuerte que se vio a Sofía dando vueltas en la esfinge.
Las niñas fueron enviadas a Paris a criarse con sus abuelos paternos.
El tiempo transcurrió, Berta, que se caso mucho tiempo después que Francisca, tuvo gemelos Edith y Claudio, mientras que Francisca fue madre de Catalina, Sara, Margot, Eva y mi padre.
Sara fue madre de Miguel,
Como habrán notado eran los primeros hombres que nacían en la familia.
Estos relatos los escribo en base a lo que me han contado los parientes a lo largo de mi vida, y también los pobladores y las monjitas del pueblo tuvieron mucho que ver para que yo pudiera hacer un resumen, del árbol familiar de esta familia.

CONTINUARA
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CUANDO MUERE LA TARDE

CUANDO MUERE LA TARDE

Se me olvida tu nombre en la mañana
cuando el sol ilumina el día.

El dolor cambia de color,
y Los recuerdos se desvanecen.
.
Es tan frágil el amor en tu olvido,
que se empequeñece tu vos en mi memoria.

 Se oscurece el camino cuando te alejas,
perdiéndose tu imágen

cuando muere la tarde